Columna Color del Mercado: ¿El Banco Central debe enfocarse en el empleo?

Por Heyteem Ricardo Estrada Rojas, Analista Económico Ecoanálisis

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En una visita reciente del señor Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central a la Universidad de Costa Rica, se le consultó de forma directa acerca del porqué no se considera al empleo como parte de los objetivos primordiales de la institución.

La pregunta anterior resulta interesante pues esta idea ha estado en discusión, incluso forma parte de las propuestas alternativas del bloque sindical al plan fiscal, ya votado en primer debate en la Asamblea Legislativa.

La respuesta del señor Cubero fue sucinta, concisa e importante de señalar.

Cubero explica la Regla de Taylor, que ha sido desde inicios de los 90s la manera sobre la cual se determina en muchos bancos centrales la tasa de interés que funciona como instrumento de la política monetaria. Para el caso costarricense, la tasa de política monetaria (TPM) se determina por la diferencia entre la expectativa de inflación del próximo periodo y la inflación reportada en el periodo actual; así como por la brecha entre el producto potencial y el observado.

Ahora, el elemento inflacionario se ha vuelto la prioridad. El BCCR busca que el público le “crea” acerca de su objetivo de inflación baja y estable, haciendo que la diferencia usada en la Regla de Taylor sea cada vez menor. Ciertamente, los datos muestran que se sigue la vía correcta; para setiembre, la variación interanual del IPC fue de 2,2% y para setiembre del próximo año se tiene una expectativa de inflación de 3,6%, brecha que Cubero atribuye a que el tico “sigue siendo desconfiado”.

El punto de la respuesta relativo al empleo aparece en el otro elemento de la ecuación.

Sobre la brecha del producto, entendida como la diferencia entre el nivel actual y el producto que se estima conveniente para el crecimiento a largo plazo, Cubero habla de que en nuestro país se presenta una “feliz coincidencia” en el hecho de que para los momentos de desaceleración económica, y por ende de mayor desempleo, se suelen presentar simultáneamente niveles de inflación bajos. Lo anterior implica que, al buscar una meta de inflación baja, a su vez se están alineando los recursos, de manera indirecta, en la consecución del pleno empleo.

Pues bien, de esta respuesta se pueden obtener varias conclusiones.

En primer lugar, se ha observado que si bien la meta de inflación se viene logrando, el desempleo sigue alto de manera sostenida. ¿Quiere decir esto que falla el análisis del señor Cubero? No necesariamente. Existe la noción de que el desempleo actual se da por razones estructurales, donde una generación que sufrió los efectos de la década perdida engrosa las estadísticas de desempleo, las fuentes de empleo actuales requieren de aptitudes que no pudieron desarrollar por su salida de la educación formal en aquella época. Es decir, los mecanismos por los que se genera empleo se aplican, el problema es la canalización hacia la oferta de trabajo existente.

Una segunda apreciación viene por la forma en la cual puede incidir el Banco en el empleo de manera más “formal”. Las experiencias pasadas indican que, cuando la autoridad monetaria intervino, el resultado no fue satisfactorio. Incluso, en los 80s el BCCR acarreó con las pérdidas generadas por las empresas del Estado, y esa decisión recayó por mucho tiempo sobre todos los costarricenses vía inflación.

Tercero, si se quisieran usar los recursos disponibles para estimular el mercado laboral, se descuida otro elemento importante, a saber, el control sobre el mercado cambiario. Como parte de la aplicación de las metas de inflación, la flotación del tipo de cambio es esencial. No obstante, y aludiendo a las palabras del señor Cubero, “nos falta cultura”, esto en cuanto la flexibilidad en nuestro país se suele entender como devaluación del colón. Por lo anterior, el Banco sigue interviniendo con reservas para evitar movimientos abruptos y desordenados. Hasta que no se asimile este esquema en su totalidad, no se deben incluir más elementos que reduzcan los grados de libertad en la operación de las políticas del BCCR.

Una observación relevante es que hay países en los que sus bancos centrales sí consideran el empleo en sus objetivos de manera explícita. Sin embargo, también estos países han sabido controlar sus niveles de inflación en valores bajos por bastante tiempo. Costa Rica apenas inicia con esta experiencia, por lo que el objetivo debe ser la consolidación de las metas de inflación; repitiendo, no se debe reducir el margen de acción imponiendo más elementos a la fórmula.

En resumen, y considerando la opinión del jerarca de nuestro Banco Central, el empleo como objetivo de su política no es prioridad, y no tiene por qué serlo por el momento.

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