Adoptar Inteligencia Artificial para crecer aceleradamente

Los economistas Ramiro Albrieu, Martín Rapetti, M., Caterina Brest López, Patricio Larroulet,  y Alejo Sorrentino presentaron el pasado mes de enero su investigación  “Inteligencia artificial y crecimiento económico. Oportunidades y desafíos para Costa Rica” https://www.cippec.org/publicacion/inteligencia-artificial-y-crecimiento-economico-oportunidades-y-desafios-para-argentina/

Este trabajo forma parte de las investigaciones que Microsoft Latinoamérica comisionó al Centro de Implementación de Polí­ticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) de Buenos Aires, para analizar el impacto de la inteligen­cia artificial (IA) sobre el crecimiento económico en América Latina

Este trabajo merece análisis y reflexión de los investigadores costarricenses y de los formadores de políticas públicas.

El estudio parte de considerar que la Inteligencia Artificial  (IA) y la 4ª Revolución Industrial cambiarán la forma de producir de toda la economía, por ser una Tecnología de Propósito General , esto es, una forma de organizar los factores productivos de manera generalizada,  en vez de afectar a sectores específicos o empresas de ciertas características.

Los efectos de la IA los modela este estudio mediante dos mecanismos: la automatización mediante la incorporación en el capital productivo de mayor eficiencia liberando el uso de trabajo, y mediante la innovación  que permite el surgimiento de nuevos productos, procesos y mercados con un impacto positivo para el crecimiento. Es en este campo de la innovación en el cual tiene mayor poder expansivo la 4ª Revolución industrial.

Costa Rica, señalan los autores, tiene ventajas para aprovechar las  oportunidades de la IA y acelerar su crecimiento. Pero ello no se dará automáticamente, sino que dependerá de adopción de políticas adecuadas para lograrlo y deberá enfrentar importantes limitaciones que dificultan ese cometido.

El estudio concluye que, sin considerar otros factores, si se propicia la adopción de las tecnologías de la 4a Revolución Industrial, Costa Rica podría incrementar su crecimiento anual en 1,7 puntos porcentuales respecto a un escenario neutro. Esto en dos décadas significaría un PIB por habitante superior en casi $20.000. Claro que esta es una simple consideración indicativa, pero en todo caso el tamaño de la diferencia es inmenso.

Entre nuestras ventajas en comparación con América Latina destaca el crecimiento del PIB,  la adopción de tecnología y el crecimiento de la productividad. Esto nos permite tener un punto de partida más favorable que la mayor parte de nuestra región para aprovechar la IA.

Respecto al PIB el estudio indica: “Costa Rica es parte del selecto grupo de países de la región -―junto a otros como Chile o Repú­blica Dominicana-― que logró achicar la brecha de bienestar entre los ciudadanos latinoameri­canos y los ciudadanos europeos o norteameri­canos. De hecho, el PIB por habitante de Costa Rica relativo al de los Estados Unidos aumentó de 31% a 35% entre 2010 y 2017”. Pero omite señalar la caída en el crecimiento del PIB que se viene dando desde mediados de 2015, lo que hace aún más importante establecer las políticas que nos permitan acelerar nuestro crecimiento, con la adopción de las nuevas tecnologías.

En la adopción de tecnologías nos favorece tener mayor penetración de las tecnologías digi­tales que el promedio mundial y el promedio de LAC, según el índice de adopción digital compilado por el Banco Mundial. Pero estamos muy por detrás del índice de los países de altos ingresos. Si bien las empresas en las Zonas Francas se hayan en la frontera tecnológica,  enfrentamos el obstácu­lo que impone la dualidad estructural, ya que las empresas del resto de la economía y los sectores gubernamentales están muy por detrás en la adopción de tecnologías.

Para acelerar la adopción acelerada y masiva de las nuevas tecnologías los autores señalan tareas de provisión de bienes públicos para la digitalización, y para los sectores diferentes a las zonas francas, promover la innovación tecnológica y aumentar su competitividad  y su capacidad exportadora

Otra limitación, señalan los autores, es que solo el 26% de la fuerza laboral de Costa Rica reúne las habilidades complementarias con las nuevas tecnologías: percepción y manipulación en contextos complejos, creatividad e inteligencia social o habilidades blandas. Esta proporción es mucho más alta que la de América latina, pero más baja que la de países desarrollados. Esto dificulta la innovación en campos diferentes al sector moderno de exportaciones, y la investigación indica: “la escasez de mano de obra con las habilidades complementarias a la IA y otras tecnologías asociadas podría ser un obstáculo para el crecimiento de su economía… El 74% restante requeriría, en un escenario de rápida adopción de tecnología, inversión en capital humano en menor o mayor medida para readecuar sus habilidades”.

Ciertamente entre más aceleradamente se introduzcan y generalicen las nuevas tecnologías mayor será la eliminación de puestos de trabajo lo que obligará a que además de las políticas de promoción de empresas modernas y competitivas y de capacitación de los trabajadores, se requerirá de políticas sociales compensatorias para los períodos de transición. Pero la alternativa es más negativa. Si nosotros no nos adelantamos en la utilización de IA y los otros avances técnicos actuales, otros países los aprovecharan y tendremos las consecuencias negativas por su competencia en el extranjero que pueda desplazar nuestras exportaciones por ser productores más eficientes, y además no podremos disfrutar de los aumentos de productividad.

El reto es grande. Aumentar nuestra competitividad y acelerar la innovación no son tareas fáciles. Requeriremos de grandes e inteligentes esfuerzos del gobierno, los empresarios y los trabajadores. Pero el premio de hacerlo bien es grande, y el costo de no hacerlo es aún mayor.

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