Perspectivas del déficit fiscal al final de este año

Por Lic. Heyteem Ricardo Estrada, Analista Económico Ecoanálisis

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A inicios de este año, el panorama acerca del déficit del Gobierno Central se observaba poco alentador, situación que se reafirmó en la Revisión del Programa Macroeconómico 2018-2019 del Banco Central. En este documento, se proyectaba para el final de este año un resultado financiero negativo en el orden del 7.2% del Producto Interno Bruto.

 

En este caso, se asumía un escenario en el cual la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas no veía un buen puerto de llegada. A estas alturas, este proyecto sigue sin su aprobación, no obstante, ha recibido un fuerte espaldarazo por parte de la Sala Constitucional el pasado viernes en la noche.

 

Obviando esta noticia reciente, hay elementos que permiten sospechar de que la cifra del déficit, si bien seguirá siendo elevada, quizás no llegue al nivel que se estimó. El principal indicio para esta afirmación lo dan los mismos datos que mensualmente publica el Ministerio de Hacienda.

 

Al mes de octubre, se observa que la dinámica de los gastos, excluyendo los intereses, ha sido hacia la baja respecto a los mismos datos para octubre del año anterior. En conjunto, las transferencias corrientes, las remuneraciones y los demás gastos muestran una reducción de 0.3 puntos porcentuales (pp) del PIB, cifra para nada despreciable tomando en consideración la lectura pesimista de la gran mayoría de expertos sobre el comportamiento del gasto para este año.

 

Ahora, los ingresos, entendidos como el otro componente importante a la hora de medir el déficit primario, siguen mostrando un patrón hacia la baja, principalmente por el poco crecimiento en la recaudación de impuestos tributarios. Lo que es una noticia relativamente buena, es que esta reducción es prácticamente igual a la que se mencionó en el párrafo anterior de los gastos sin intereses, lo cual se puede resumir en que se está logrando al menos contener el crecimiento del déficit primario, eso sí, con datos que claramente nos deben preocupar en cuanto a que la economía en general muestra señales de desaceleración.

 

Cuando se incluyen los intereses en el análisis, se observa que el crecimiento en el pago de los mismos es considerable, llegando al 2.97% del PIB. Este elemento es el que hace que el déficit financiero llegue al 5.1% del PIB acumulando desde enero a octubre. Si bien esta cifra es 0.4pp mayor a la misma del año anterior, tampoco parece ser lo suficientemente alta como para explicar que a finales de este año -aun considerando los patrones típicos de pagos de intereses en los 2 últimos meses- se llegue a ese poco deseado 7.2%. Ecoanálisis presenta todos los meses el nivel del déficit financiero contando los últimos 12 meses, y este llega a la fecha al 6.6%, por lo que no es descabellado pensar que el déficit a diciembre sea un valor que ronde esa cifra o que la supere levemente.

 

En este caso se debe dar honor a quien lo merece, y la acción del Ministerio de Hacienda, en un contexto en el cual ha tenido muy poco margen de maniobra, ha dado frutos que por supuesto no son los deseados, pero dan una buena señal acerca del inicio en la atención del problema de las finanzas públicas. Si se suma que para diciembre todo hace indicar que la Ley 20580 estará aprobada, al menos se puede asegurar que la senda del orden se podrá mantener y potenciar.

 

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