Innovación como catalizador de la reactivación económica

PhD. Ricardo Monge
Socio Consultor Ecoanálisis

Una vasta literatura señala que los países de América Latina, quizás con la excepción de Chile y Uruguay, continúan en la trampa del ingreso medio. Es decir, sin poder alcanzar un crecimiento económico alto (entre un 7% y 9% del PIB per cápita por año), sostenido (al menos por un par de décadas) e inclusivo (evitando dejar ciudadanos por fuera).

La trampa del ingreso medio es una situación de bajo crecimiento económico, en donde el país que la sufre no puede competir internacionalmente en productos estandarizados intensivos en mano de obra barata, porque sus salarios son relativamente altos, pero tampoco puede competir en actividades de alto valor agregado en una escala suficientemente alta, porque su capacidad tecnológica y productividad es insuficiente para competir con los países más avanzados. Esta es la razón fundamental por la que Costa Rica no crece a tasas superiores al 1.2% anual en términos del PIB per cápita. La única manera de salir de esta trampa, es llevar a cabo una transformación productiva importante, para lo cual debemos movernos con empeño hacia una economía basada en la innovación.

A continuación sugiero algunas políticas que nos pueden ayudar a movernos hacia este objetivo.

Contar con una visión país: al diseñar e implementar políticas de desarrollo productivo las autoridades deben tener claro hacia dónde van, pudiendo así alinear, modificar y cambiar en el tiempo tales políticas en pro de una meta específica –la mejora del bienestar de la ciudadanía. Esta visión debe partir de las condiciones actuales del país (falta de crecimiento económico, alto desempleo, pobreza, desigualdad, etc), la necesidad de fomentar un crecimiento económico alto, sostenido e inclusivo, y el imperativo de competir en un mercado global.

Política educativa y de formación vocacional: Requerimos no sólo aumentar la cantidad de los recursos humanos demandados por la actividad productiva, sino también mejorar la calidad de los recursos humanos con que cuenta el país. Debemos implementar programas educativos que mejoren el desempeño de los maestros, profesores y alumnos, así como de los trabajadores. Estos programas deben incluir a escuelas, colegios técnicos, universidades y centros de capacitación. La educación dual es un componente de la mayor importancia dentro de esta política.

Política Tecnológica y Científica: Dado que la mayoría de las empresas costarricenses son PYMES y no cuentan con los recursos humanos y la infraestructura necesaria para llevar a cabo importantes actividades de innovación, se debe fortalecer los centros de creación de conocimientos (v.g. Universidades) y los centros de apoyo tecnológico para las empresas (Centros Tecnológicos), así mejorar la estrategia de vinculación de las PYMES con empresas exportadoras, por medio de una apropiada política de clústeres.

Política de Desarrollo de Clústeres: Esta política es un poderoso y efectivo instrumento para lograr una estrecha colaboración entre los actores público, privado y la academia, con el fin de garantizar la provisión de insumos públicos necesarios para la producción de bienes y servicios con ventajas competitivas dinámicas, así como contribuir a internalizar dentro de cada clúster las externalidades de la transferencia de conocimientos y tecnologías requeridas para la mejora de los procesos y productos.

Política de Innovación: Las empresas requieren ser incentivadas para invertir más en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Esto demanda, además de una exitosa política de desarrollo de clústeres, la creación de capitales de riesgo, capitales semilla, fondos no reembolsables, incentivos tributarios, subsidios, préstamos y garantías para la adopción de nuevas tecnologías, apoyo a nuevos emprendimientos, desarrollo de un sistema eficiente de compras públicas, etc.

Política para Gestión de la Calidad: Las empresas costarricenses necesitan competir más por calidad e innovación, que por precios o bajos costos. Para ello se requiere de una política tendiente a fomentar la gestión de calidad no solo dentro de las empresas, sino también dentro de las instituciones que les brindan apoyo.

Política macroeconómica estable: Este es un requisito para contar con recursos que permitan financiar las políticas discutidas anteriormente y fomentar un entorno amigable para la inversión. No obstante, cabe señalar que esta última política es una condición necesaria pero no suficiente para salir de la trampa del ingreso medio. Para esto último, se requiere de un enfoque holístico como el señalado.

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