La falsa dicotomía del desarrollo social y económico

Costa Rica se comienza a preparar para las elecciones presidenciales del próximo febrero de 2022. Al mismo tiempo, los partidos políticos inician un proceso interno para elegir su candidato o candidata presidencial y, por ende, en pocos meses conoceremos las propuestas de cada partido y su representante.

La tónica de las elecciones presidenciales de 2018 y del ambiente político actual no debe mantenerse para el próximo año; es decir, el debate no se tiene que focalizar en temas populistas. La ciudadanía merece tener la oportunidad de escoger un partido político que presente un plan de gobierno integral. Dicho esto, quienes aspiren a la presidencia de la República de Costa Rica están en su deber de garantizar una agenda que promueva el desarrollo social y económico, en vez de plantear una falsa dicotomía.

Los desafíos que afrontamos como sociedad son diversos, e invalidar o minimizar algunos de estos retos podría ser un gran error para aquellos que desean asumir las riendas de nuestro país. Existen quienes opinan que la situación económica del país es lo primordial por resolver, mientras que otros piensan que el desarrollo social e inclusivo es lo más relevante. No obstante, obligarnos a escoger entre una opción u otra no es una alternativa válida.

No hay duda alguna que la situación económica del país es alarmante. Durante el 2020 la tasa de desempleo abierto cerró en un 20%, la tasa de pobreza en un 26%, y el déficit fiscal superó el 8% del Producto Interno Bruto. Sin embargo, aquellos que planteen una agenda gubernamental enfocada en resolver los problemas de índole económico, pero subestimando las preocupaciones relacionadas con temas sociales, verán lleno de obstáculos el camino hacia la presidencia. En esta misma línea, los jóvenes, quienes le asignan un peso particularmente importante a temas como la inclusividad e igualdad, podrían debilitar esta clase de movimientos políticos.

Análogamente, las representaciones que pretendan llegar al poder demostrando su interés en aspectos sociales, pero que carezcan de una propuesta concreta para solucionar los problemas socioeconómicos, también enfrentarán serios cuestionamientos. Las dudas que surjan sobre la capacidad de gobernar de estos partidos provendrían principalmente del sector empresarial, que necesita de una estrategia para recuperarse de los efectos adversos de la pandemia, y de las personas que día con día sufren las consecuencias de una economía debilitada.

No obstante, el desarrollo social y económico no son excluyentes. Por el contrario, quienes sugieren esta falsa premisa buscan plantear una discusión inexistente y polarizar las elecciones como estrategia para llegar al poder. El cambio climático y la igualdad de género son dos claros ejemplos de desafíos sociales que enfrentamos, y cuyas soluciones tienen un impacto positivo para la economía.

Cambio climático: Según el Banco interamericano de Desarrollo “los cambios estructurales en la producción de energía y alimentos, y los patrones de consumo, pueden dar lugar a 15 millones de empleos netos más en América Latina y el Caribe”. Este mismo organismo señala que “El Plan Nacional de Descarbonización proporcionaría $78 mil millones en beneficios, y sus costos serían de $37 mil millones”.

Igualdad de género: El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha señalado que “diversos estudios muestran que, si las mujeres pudieran participar en la economía en igualdad de condiciones, el PIB mundial podría aumentar un 26%”. Adicionalmente, Arancha González, quien fungió como directora Ejecutiva del Centro Internacional del Comercio, señaló que “en América Latina y en el Caribe la participación de las mujeres en el mercado laboral ha ayudado a reducir la pobreza en un 30% en un plazo de 10 años”.

En síntesis, queda en evidencia que las políticas que promueven el desarrollo social pueden no solamente coexistir, sino fortalecer las políticas enfocadas en promover el desarrollo económico. La población costarricense debe demandar representantes que estén dispuestos a resolver los múltiples retos que afrontamos como país. No dejemos que las elecciones de 2022 sean determinadas por propuestas populistas, Costa Rica necesita líderes con ideas innovadoras para afrontar los siguientes cuatro años.

Sr. Marlon Chacón
Socio Consultor Ecoanálisis
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