La opción nuclear

En el contexto político norteamericano se habla de “la opción nuclear” al referirse a aquella solución de última instancia que pese a sus enormes daños colaterales permite resolver una situación de parálisis derivada de la imposibilidad de llegar a una solución negociada.
El reciente anuncio del Gobierno señalando que siempre sí se va a buscar un acuerdo con el FMI sin puntualizar las medidas para alcanzarlo es un paso más en dirección a la solución nuclear del problema estructural de las finanzas públicas: una devaluación discreta (a los economistas nos encantan los eufemismos) de nuestra moneda frente al dólar estadounidense. Esta devaluación se dará  resultado de la pérdida de confianza del público  en el Colón ante la inacción de la administración Alvarado.
¿Qué tiene esto de solución?, se preguntarán muchos. Todo, al menos en el corto plazo: Una devaluación de, por poner una cifra, un 25% (723 colones por dólar), baja de un plumazo la relación deuda/PIB en 15% pues menos del 40% de la deuda pública está dolarizada.  Al disparar el precio de los bienes importados y por lo tanto aumentar significativamente la inflación, permitirá, dados los límites que establece la regla fiscal vigente, ajustar en términos reales el gasto público en salarios y pensiones. Una devaluación mejora además significativamente la competitividad del sector exportador y la industria turística, generando una reactivación de la base productiva y por lo tanto mejorando la recaudación de impuestos.
Claro, al ser una “opción nuclear “ los daños colaterales son significativos: empobrecimiento de los más vulnerables, el casi 50% de los costarricenses que viven de la economía informal, los asalariados de más bajos ingresos y en general todos los que se verían obligados a pagar más para satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, vivienda y transporte.
Los políticos norteamericanos, cuando toman una “decisión nuclear” lo hacen conscientes de sus consecuencias. Es una escogencia explícita. Nuestro gobierno tal parece creer que va a poder seguir postergando la decisión de adoptar las medidas estructurales requeridas para atender la crisis que enfrentamos por lo que resta de su período evitando el costo político asociado. Están más bien, forzando la opción nuclear. Los costarricenses se lo cobrarán con creces.

MSc. Jose Rafael Brenes Vega
Socio Consultor Ecoanálisis
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