Crecimiento de las empresas, exportaciones y empleo

Desde el año 2015 la economía costarricense viene mostrando una desaceleración importante y sostenida, la cual impacta negativamente la generación de nuevas fuentes de empleo. Hoy la tasa de desempleo ronda el 11% y prácticamente casi todos los sectores están contrayéndose. En un estudio publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre la dinámica de la iniciativa empresarial en Costa Rica, en el cual tuve el gusto de participar, encontramos algunos interesantes resultados que podría ayudarnos a entender qué nos está pasando y más importante aún, qué debemos hacer para corregir el rumbo y generar más fuentes de empleo.

En primer lugar, debemos entender que Costa Rica se caracteriza por tener principalmente empresas de tamaño pequeño -81% micro, 15% pequeñas, 3% medianas y 1% grandes. Es decir, según la clasificación de la OCDE sólo el 1% de las empresas de este país son grandes (más de 250 empleados). Un hallazgo importante es que en términos de crecimiento, durante el período 2001-2012, solo las empresas grandes son las que en promedio muestran un aumento en su tamaño, medido por el número de empleados que contratan. Así, estas empresas son las que han estado generando la mayor cantidad de nuevas fuentes de empleo durante la última década. De hecho, mientras que en 2001 las empresas grandes generaban el 40% de los empleos, para el año 2012 este tipo de empresas daban empleo al 50% de la fuerza laboral, seguido por las medianas (20%). En otras palabras, las empresas medianas y grandes que representan el 4% del parque productivo del país, generan poco menos de tres cuartas partes de todo el empleo.

Sin embargo, el énfasis de los esfuerzos de las políticas públicas para apoyar el desarrollo del sector productivo se enfoca principalmente en las empresas de menor tamaño (micro y pequeñas). Es imprescindible cambiar de paradigma y preguntarse qué está deteniendo el crecimiento actual de las medianas y grandes empresas que generan la mayor parte de las fuentes de empleo, y así diseñar políticas que apoyen a este tipo de empresas, como por ejemplo simplificación de trámites de verdad, desarrollo de articulaciones productivas por medio de clústeres, promoción de la innovación, mejora de la infraestructura y transporte de personas y carga, etc. No estoy diciendo que se abandonen a las micros y pequeñas empresas, sino que debemos entender que para crecer y generar nuevas fuentes de empleo debemos apoyar a las medianas y grandes empresas también.

Otro resultado interesante es que las micros y pequeñas empresas no crecen. De hecho, entre 2001 y 2012 sólo el 5% de las microempresas pasaron a ser pequeñas, prácticamente ninguna a ser mediana o grande, y el 56% murieron. En el caso de las pequeñas empresas, sólo el 8% llegaron a ser medianas, prácticamente ninguna a ser grande y el 38% murieron. El resto en ambos casos permaneció del mismo tamaño. Cabe señalar que la tasa de mortalidad de las empresas nuevas en Costa Rica es más del doble del promedio de la de los países de la OCDE.

Ante estos resultados, cabe cuestionarse la eficiencia y eficacia del sistema de apoyo a las PYMES que con tanta pompa se publicita en el país. Es decir, cabe preguntarse no sólo si las políticas están bien diseñadas, sino también si la institucionalidad para atender las necesidades de estas empresas es realmente la que se ocupa. En ambos casos, la evidencia pareciera señalar que estamos quedando en deuda en ambas materias. Acá un enfoque holístico y centralizado de atención a las empresas urge en el país, que atienda temas de gestión, de innovación, adopción de tecnologías de información y comunicación, financiamiento, recursos humanos, encadenamientos productivos, etc. La existencia de múltiples esfuerzos, descoordinados entre sí, sin monitoreo y evaluación de impacto, nos está costando muy caro.

Finalmente, el estudio encontró que las empresas que se relacionan con el comercio exterior, tanto en forma directa (exportadoras) como indirecta (proveedoras de insumos a empresas exportadoras), muestran mayores tasas de crecimiento que las que no participan del esfuerzo exportador. Estos resultados se encontraron en todo tipo de empresas: agrícolas, manufactureras y de servicios. Sorprende en este sentido que las autoridades no cuenten con una agenda más agresiva para impulsar las exportaciones costarricenses, como por ejemplo la promoción de articulación productiva mediante una política de desarrollo de clústeres y la apertura de nuevos mercados mediante el ingreso a la Alianza del Pacífico.

PhD. Ricardo Monge
Socio Consultor Ecoanálisis
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