Las puertas giratorias.

Luego de la crisis financiera del 2008, uno de los puntos sobre los que se dio un intenso debate fue el rol que jugaron los supervisores que debieron haber actuado para poner en cintura el exceso de riesgo que los bancos fueron acumulando y cómo estas acciones fueron afectadas por el hecho de que muchos de ellos habían estado o esperaban ser contratados por los bancos que debían supervisar, lo que se conoce en la jerga como la puerta giratoria.  En particular, si sus acciones fueron distorsionadas para favorecer los intereses de la industria bancaria, dándose lo que George Stigler describió como la “captura” del regulador por parte de los regulados.

Por otra parte, hay quienes restan importancia a las distorsiones de la puerta giratoria en la regulación bancaria y han presentado un punto de vista más positivo de este fenómeno como un medio para que las agencias reguladoras atraigan profesionales más capacitados y calificados.  Por ejemplo, los supervisores pueden beneficiarse de los expertos de la industria privada con un conocimiento profundo de las prácticas bancarias, conocimiento que solo se logra habiendo estado inmerso en el negocio. Por otro lado, los banqueros pueden comprender mejor el cumplimiento de las prácticas y regulaciones de supervisión cuando están empleados en el sector privado y, por lo tanto, pueden decidir pasar a formar parte de las autoridades de supervisión para fortalecerlas con una visión de alguien que sí entiende el negocio.

Los críticos de la puerta giratoria regulatoria han propuesto restringir la capacidad de las personas para hacer la transición al sector privado. En los Estados Unidos,  según la ley federal, aquellas personas que han servido en las entidades de supervisión y regulación están sujetas a un período de ‘enfriamiento’ de un año para cualquier compensación, como  empleado, funcionario, director o consultor, de parte de una institución supervisada previamente. También ha habido discusiones para reforzar aún más la contratación de expertos de la industria por parte de las agencias reguladoras.

Tales argumentos, aunque sin duda importantes, ignoran otros aspectos positivos que se dan, como su potencial para mejorar la capacidad de las agencias reguladoras para contratar trabajadores de mejor calidad. Estudios del World Economic Forum sugieren que el sector regulatorio enfrenta un desafío de retención, que si bien en el caso de Costa Rica han procurado enfrentarse con una escala salarial referida a mercado, son válidos, en particular para los cargos de mayor responsabilidad dados los topes salariales aprobados recientemente. Si bien se necesita más trabajo para cuantificar las distorsiones regulatorias inducidas por la puerta giratoria, los expertos coinciden en que cerrar la puerta giratoria sin alterar otros aspectos de los incentivos para los trabajadores puede crear aún más desafíos para que las agencias reguladoras busquen y retengan talento.  La salida de don Bernardo Alfaro de la Sugef al Banco Nacional no hace más que recordarnos que este tema en nuestro país aún está por atenderse.

MSc. Jose Rafael Brenes
Socio Consultor Ecoanálisis
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