Muerte por parálisis

Cual venado encandilado, el gobierno del Presidente Alvarado no logra reaccionar frente al inminente descalabro de las finanzas públicas. Los amagos de “negociación” con los que han querido vestir un rey desnudo no sustituyen el liderazgo que el Poder Ejecutivo debe tener y son una forma muy pobre, por no decir vana, de cumplir con lo jurado:

«-¿Juráis a Dios y prometéis a la Patria, observar y defender la Constitución y las leyes de la República, y cumplir fielmente los deberes de vuestro destino? -Sí, juro-. -Si así lo hiciereis, Dios os ayude, y si no, El y la Patria os lo demanden«.

El artículo 6 de la Ley de la Administración Financiera de la República y Presupuestos Públicos Nº 8131 lee: “Para los efectos de una adecuada gestión financiera, no podrán financiarse gastos corrientes con ingresos de capital.” Cuando el 54% del un proyecto de presupuesto que tiene un 3% de gastos de capital se financia con deuda, el Presidente incumple.

El Transitorio XXXVI de la Ley de Fortalecimiento de las finanzas públicasN° 9635 señala: “A partir de la entrada en vigencia de la presente ley, los jerarcas de las entidades públicas están en la obligación de denunciar las convenciones colectivas a su vencimiento. En el caso en que se decida renegociar la convención, esta deberá adaptarse en todos sus extremos a lo establecido en esta ley y demás regulaciones que dicte el Poder Ejecutivo.” Y esta misma ley reforma, la Ley de Salarios de la Administración Pública N.° 2166 , para que en su artículo 55 lea:”La creación de incentivos o compensaciones, o pluses salariales solo podrá realizarse por medio de ley.” Al avalar una convención colectiva que otorga más días feriados a los empleados del Ministerio de Educación, el Presidente incumple.

La Constitución Política en su Artículo 176 señala:  “ La gestión pública se conducirá de forma sostenible, transparente y responsable…” Al presentar un presupuesto con un déficit mayor al 10% del PIB y querer financiarlo con deuda para llevar su saldo por encima del 70% del PIB, el Presidente incumple.

A diferencia del Gobierno, y el venado encandilado, los tenedores de bonos de deuda externa sí se han movido. Esto ha hecho que los de más largo plazo pierdan hasta un 13% de su valor lo cual implica que el costo de financiamiento de nuestro país en los mercados internacionales pasó de un 6.5 a un 9.5%, un aumento de casi el 50%.

Nadie puede hablar por Dios, pero creo que todos los costarricenses debemos exigirle al Presidente Alvarado que cumpla con su juramento. De lo contrario, nuestro país sufrirá la suerte del venado, muerto por parálisis.

MSc. Jose Rafael Brenes
Socio Consultor de Ecoanálisis
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