Sobre la relevancia del ingreso a la OCDE

Como es conocido por prácticamente toda la población, la discusión económica se ha centrado en los últimos años en la búsqueda de la estabilidad de las finanzas públicas, que ha amenazado al resto de la economía. Se consiguió la aprobación de la Ley 9635, quizás no la mejor solución, pero que aliviará en parte esta situación.

De manera paralela, hay otros temas que deben tratarse y se han quedado lejos de los espacios relevantes de debate, y que a largo plazo son realmente preocupantes, como el futuro de los fondos de pensiones, o la estructura del empleo público, por mencionar un par de ejemplos.

En este contexto, toma relevancia un proceso que lleva ya unos 4 años y continúa, este es el transcurso de la incorporación de Costa Rica a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En pocas palabras, esta organización funciona como un “club” en el cual las economías desarrolladas comparten información, y formulan políticas en aras del desarrollo económico y social, tanto de sus miembros como de quienes no forman parte del mismo.

Pero, ¿Qué relación tiene la entrada a la OCDE con los principales problemas económicos que puede afrontar el país?

Lo principal que se debe rescatar son los requerimientos para la membresía por sí mismos.  Para que el país sea aceptado se ha comprometido a cumplir con los estándares que la organización solicita en cada uno de las áreas relativas a las temáticas de interés. El país ha aprobado los requisitos en cerca de la mitad de los 22 Comités evaluadores. De lo que queda del proceso se debe rescatar que el país tendrá grandes cambios en tópicos económicos como la promoción de la competencia en los mercados, la supervisión y regulación, entre muchos otros.

Este proceso también implicó un diagnóstico de la situación al día de hoy, y a partir de esta revisión se han brindado ciertas recomendaciones en cuanto a la solvencia del sistema de pensiones, mejora en la estructura tributaria, y en general sobre la estabilidad macroeconómica; todas estas sugerencias se basan en las buenas prácticas y las experiencias de los países miembros de la organización.

Se puede apreciar que, si bien el país puede por sus propios medios atender sus asuntos de interés, el aporte que puede brindar una mayor asociación con los países que han sabido llevar por buen rumbo su desarrollo no es para nada despreciable. Esta organización ofreció su invitación al país, lo cual no es algo que realice con frecuencia, como una señal de que se reconoce internacionalmente el buen papel que Costa Rica ha mostrado en temas como la salud pública o la educación. No obstante, debemos hacer un ejercicio de autocrítica y admitir que esto no es suficiente, seguimos muy por detrás en múltiples indicadores, y nos hemos rezagado en la manera de mejorarlos.

El país tiene una gran oportunidad, y ahora corre para cumplir con este proceso de incorporación, en la corriente legislativa se tendrán amplias discusiones que requieren de madurez política y celeridad. Se supo enfrentar la emergencia fiscal, con todas las dificultades y resistencias que conllevó, habrá que dar tiempo para que la situación deje de ser el foco primario de atención, pero el trabajo continúa, los demás temas que rodean a esta incorporación a OCDE tendrán también muchas oposiciones, pero es responsabilidad del Ejecutivo y de las fracciones en la Asamblea Legislativa, así como de los expertos en las materias el de informar y culminar un proceso realmente importante tanto para los costarricenses del bicentenario como para nuestras próximas generaciones.

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